Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Los propietarios compraron esta finca a puerta cerrada, con todos los elementos que contenía su interior. Así comenzó este proceso arquitectónico, en el que se rescata una obra existente para mezclarla con otra totalmente nueva.

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Reformar se suele asociar con renovar: remplazar lo viejo por lo nuevo, unificar acabados y borrar las huellas del tiempo para producir una imagen coherente y actualizada. Esa es la operación más frecuente —y también la más obvia—.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Pero existe otra posibilidad, menos evidente y más exigente: reformar como acto de reconocimiento. Intervenir no para homogeneizar, sino para revelar lo que ya existe y añadir lo que falta, sin suprimir la memoria de lo construido. En una finca en Subachoque, la arquitecta Catalina de Guzmán trabajó precisamente desde esa segunda mirada.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

La historia del proyecto empieza con una decisión inusual: el cliente compró la finca a puerta cerrada, con todo su mobiliario y dotación incluidos. La casa llegó como un conjunto, con su propia acumulación de tiempo, objetos y atmósfera.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Cuando la pandemia obligó a la familia a trasladarse definitivamente a la finca, lo que había sido una propiedad de uso ocasional se convirtió en residencia permanente, y esa nueva condición exigió una transformación profunda. Para que esta se pudiera producir, fue necesario demoler el 80 % de la vivienda existente, lo que reveló una salud estructural deficiente y obligó a labores de refuerzo de la estructura portante.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Lo que quedó de la casa original define el carácter del conjunto a través de un contraste mesurado. Muros de ladrillo a la vista, cerchas y vigas de madera expuestas, cubiertas inclinadas con teja: una arquitectura próxima a la tradición campesina de la sabana de Bogotá, con el peso y la calidez que ese lenguaje produce en el clima frío de la región. 

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Sobre ese fragmento conservado, De Guzmán adosó un volumen nuevo de dos niveles: superficies enlucidas —aquellas a las que se les aplica una capa fina de material, ya sea yeso, cemento o cal—, cubierta plana, sin aleros, y ventanas de perfilería negra, recortadas con precisión en el plano de fachada.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Las dos arquitecturas se tocan, comparten muros y umbrales, pero no se confunden. La parte nueva no imita a la antigua ni la antigua cede su carácter frente a lo contemporáneo.

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Detalles del diseño de la finca

La transición entre ambos momentos del proyecto se produce en la cocina, que ocupa uno de los corredores con alero de la casa original y concentra en un solo lugar el comedor y la isla de trabajo. Aquí, la cubierta inclinada con vigas de madera expuestas permanece visible, y el mobiliario recuperado de la dotación original convive con intervenciones nuevas de factura austera.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Este ambiente no es solamente el espacio de mayor uso cotidiano para la familia, sino también el umbral físico entre los dos tiempos de esta obra. Desde allí se perciben, simultáneamente, la densidad material de lo existente y la sobriedad geométrica de lo añadido.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Así mismo, desplazaron el área privada al segundo nivel del volumen nuevo, una decisión que responde directamente al clima. La cubierta plana capta la radiación solar y transfiere calor hacia los dormitorios, produciendo una condición térmica más estable que la de la planta baja.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
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Las ventanas de ese piso no se abren para maximizar la vista; se posicionan para recortar fragmentos del paisaje vegetal circundante, operando como cuadros fijos que cambian con la luz del día, obras de arte que dan cuenta del paso del tiempo. 

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
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El piso en tableta de gres de la construcción original se lleva a la parte nueva para establecer un sentido de continuidad entre una y otra. Esa continuidad es, precisamente, el mecanismo que articula las dos arquitecturas a partir del recorrido.

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Así, moverse por la casa no produce una ruptura entre lo viejo y lo nuevo, sino una secuencia en la que los materiales persisten mientras la espacialidad cambia. En ese mismo sentido opera el vitral circular de la vivienda original, que De Guzmán reubicó en un muro de la parte nueva: un objeto rescatado que aparece en un contexto distinto, sin nostalgia.

Reforma de finca ubicada en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

En este proyecto no se postula una estética unificada ni se impone una narrativa de superación de lo antiguo. Funciona, en cambio, como una pequeña arqueología doméstica: una lectura atenta de lo que existía, un refuerzo de lo que se podía sostener y una adición que completa sin sobreponerse.

Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en subachoque
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El resultado es una casa donde dos tiempos coexisten con la misma naturalidad con que lo hacen los objetos heredados y los adquiridos: sin jerarquías impuestas y con la coherencia que produce el uso continuado. Reformar no significó renovar. Significó reconocer.

Finca diseño, renovacion en subachoque
Una reforma arquitectónica que revela la memoria material de una finca en Subachoque

Cinco puntos para destacar de esta obra

1. Los propietarios adquirieron la finca a puerta cerrada, con todo su mobiliario y dotación original, condición que la responsable del proyecto asumió como punto de partida.

2. El 80 % de la construcción existente se demolió para dar cabida a la parte nueva. Además, fue necesario hacer un refuerzo estructural en la parte que conservaron.

3. El área privada se ubicó en el segundo nivel del volumen nuevo para aprovechar la ganancia térmica de la cubierta, en el clima frío de Subachoque.

4. El piso de tableta de gres de la casa original se extiende al volumen nuevo, incluida la escalera, estableciendo una continuidad material entre las dos arquitecturas.

5. Las dos arquitecturas se tocan sin imitarse y sin que ninguna ceda su carácter frente a la otra.

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