Una extensa fachada de estilo moderno oculta una particularidad que pasa inadvertida al transeúnte: no se trata de una sola vivienda, sino de dos casas. La de mayor tamaño es la principal, y esta, de menor área, se concibió desde el comienzo para alquilarla.

Su construcción data de 1948, cuando Miguel Aldana, su propietario, quien en la época tenía una empresa especializada en carpintería arquitectónica —trabajaba de la mano con reconocidas firmas, como Cuéllar Serrano Gómez y Obregón y Valenzuela Arquitectos—, decidió invertir en un nuevo desarrollo urbanístico en ese entonces en la zona norte de Bogotá. Casi ochenta años después, el inmueble más pequeño conserva gran parte de sus características arquitectónicas originales.

Los actuales dueños adquirieron la propiedad de menor área por su calidad arquitectónica y, especialmente, por la carpintería original que aún se conserva en su interior. No obstante, la parte trasera de la casa, que abarca tres pisos e incluye el patio, la cocina y el baño principal, había sufrido transformaciones previas sin valor arquitectónico.

Por ello, iniciaron un proceso de remodelación y restauración que le encomendaron a Jotaele Arquitectura, la firma liderada por las arquitectas manizaleñas Jimena Londoño y Laura Escobar.

La restauración de la casa
El uso del color es el eje principal en este trabajo de arquitectura e interiorismo. “Sabíamos que los clientes, una pareja joven y sin hijos, apasionados por el diseño y la moda, iban a comprender el manejo del color alejado de las tendencias, visto más como una herramienta para dar vida a ese vestigio arquitectónico tan importante, a pesar de que algunas áreas no iban a sobrevivir por su deterioro”, dice Jimena.

Antes de cualquier renovación, el paso inicial y fundamental fue el saneamiento estructural de la casa. Las arquitectas cambiaron todo el sistema de tuberías y cableado eléctrico de la vivienda, dos factores que no se habían adaptado a las necesidades actuales.

“Teníamos una estructura con posibilidades excepcionales, que dejamos a punto, y restauramos además todas las maderas en piso, cubierta y paredes; la madera original —traída en 1948 desde Brasil por Miguel Aldana— era un elemento clave”, explica Laura.

Al ser una casa relativamente angosta, el primer nivel lo componen el acceso, un espacio de almacenamiento, parqueadero, patio y baño auxiliar. El mayor trabajo de renovación ocurrió en esta zona, donde las malas intervenciones y el paso de los años eran más evidentes.

Así que para generar una circulación más continua, las arquitectas conectaron el patio con el garaje, lo que permitió que la luz y la ventilación natural fluyeran por el área, que antes era oscura y fría.

Además, crearon un gran acceso lateral al depósito para transformarlo en un estudio, donde levantaron un muro con los vitroblock originales —ladrillos de vidrio—, recuperados de una ventana en el tercer piso que estaba bloqueada por el edificio contiguo a la vivienda.

En esta zona, el uso del color se decantó por un tono salmón para el 70 % de las áreas, con un acento de azul en el enchape del lavadero y uno de los muros.

El remate ocurre en el baño auxiliar, donde el salmón llega a la renovada puerta de madera para encontrarse con un enchape verde a media altura, rematado por líneas de bronce, y paredes y techo en amarillo claro. Y si bien tiene pocos metros cuadrados, en esta zona instalaron una ducha para dar más capacidad cuando se tienen visitantes.
Detalles del nuevo diseño
Una escalera de madera, que se enfrenta a la puerta de acceso, conduce al segundo nivel. Lo primero que se ve es la cocina cerrada, aunque eliminaron la puerta para dar continuidad visual a medida que se asciende. En este espacio, las arquitectas optaron por un piso en baldosa hidráulica que recuerda un tablero de ajedrez, pero en tonos blanco y vino tinto.

Cada pieza se pulió a mano para mantener el mismo espacio entre las juntas. Esta área se complementa con una carpintería azul claro en su parte inferior y madera, con marcadas vetas, en la superior. Aquí la iluminación es tanto general como puntual para el mesón gris en Quartzstone.
Al lado de la cocina está el área social. El trabajo de carpintería original tanto en muros como en el techo y el piso —este último tipo parquet, diseñado por Aldana— hizo que esta zona tuviera una intervención menor.

En este ambiente sobresalen piezas de diseño correspondientes a la época de la casa, como el elefante Eames, diseñado en 1945 por la talentosa pareja Charles & Ray Eames; la silla Tulip, diseñada en 1957 por el arquitecto finlandés-estadounidense Eero Saarinen, y la silla Panton, diseñada en 1959 por el arquitecto y diseñador industrial danés Verner Panton.
Así mismo, se destacan objetos de firmas colombianas, como la lámpara de techo Nube, de De La Rocha Design; una colección de platos de Ochoinfinito; una edición en aluminio de los candelabros de Del Portillo; la Milk Box, de Guarida; un cuenco en madera de CarmWorks; una lámpara para mesa de Plié; el tornillo cerámico de Basalto Studio, y objetos y mobiliario de Folies.

En el nivel social, las arquitectas debían solucionar un requerimiento: diseñar una terraza. “Nuestros clientes tuvieron una petición muy particular: una de las mamás debía salir a fumar a esa terraza. Así que decidimos ocupar ese vacío que daba al patio con una construcción permeable, una malla metálica que pintamos en azul. Esto permitió que el sol, el viento y la lluvia siguieran pasando al patio del primer piso”, expresa Jimena, a lo que Laura agrega: “Este elemento da dos percepciones completamente diferentes: debajo de la malla no te sientes encerrado, pero cuando estás en la sala, con la puertaventana abierta, se aprecia un espacio mucho más grande; es una extensión del área”.

Como detalle, conectaron este lugar exterior con la cocina por medio de un pequeño mesón que remata la ventana que divide los ambientes; así se facilita pasar cosas de un lado al otro cuando, por ejemplo, se hace un asado.

La altura de la escalera al tercer y último nivel se aprovecha para crear una instalación en verde claro, con las algas diseñadas por el dúo francés Ronan & Erwan Bouroullec para la firma Vitra. El remate de esta circulación es una pared de ladrillo pintado de azul, que rompe con la estética blanca de los muros de la zona social y la circulación.
Detrás de este bloque de color, se esconde el baño principal: un espacio hecho en su totalidad a partir del tono terracota. “Nuestra postura en este ambiente era generar un lugar que diera paz y armonía en medio de una decisión disruptiva, pues no es común que en el baño todos los elementos sean del mismo color”, recuerda Jimena.

En este baño, donde utilizaron el mismo enchape cerámico en acabado brillante tanto para el mesón como el piso y las paredes a altura media —dando continuidad con muros y techo en el tono terracota—, “debíamos tener en cuenta las dinámicas de los clientes, que disfrutan del bienestar en pareja; por eso instalamos un lavamanos doble de concreto —de la compañía Konkretus—”, con espejos individuales que se transforman en alacenas para guardar todos los elementos de cuidado que usan en el día a día”, manifiesta Laura.
Desde el hall de alcobas se distribuye a una habitación auxiliar y al cuarto principal, donde las arquitectas eliminaron el cielorraso, que se encontraba en mal estado, para dar más altura y trabajar con las formas del tejado, componiendo una silueta curva y blanca que propone un juego de luces y sombras en las noches, gracias a la iluminación led lineal.

En este espacio diseñaron un zapatero a la medida, que va a lo largo y ancho de la recámara, y un walk-in closet,pues el armario original, que se restauró, no se ajustaba a las necesidades de los clientes.
Esta renovación es un homenaje al color, pero en especial a lo cotidiano y a la conexión entre la materialidad original y lo contemporáneo. “Hay algo muy interesante en esta casa y es que se siente acogedora; no es un proyecto impersonal, donde parece que nadie viviera en él. Siempre que lo visitamos, se siente como un hogar”, concluye Laura.
Cinco puntos para destacar de esta obra
1. La carpintería arquitectónica la hizo en 1948 Miguel Aldana, quien encargó la construcción de la casa.
2. El módulo vertical que contiene la zona de ropas, la cocina y el baño principal fue la zona con mayor intervención.
3. Para crear la terraza optaron por una malla metálica, con el fin de que el patio no perdiera esa noción de espacio habitable bajo el sol.
4. Los vitroblocks originales se usaron en nuevas áreas de la casa.
5. La puerta original de la entrada, de madera, se restauró y pintó de verde para que contrastara con el gris de la fachada.
