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Revista Axxis
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Así como las palabras comunican pensamientos y emociones, los lugares que habitamos contienen un lenguaje abstracto, capaz de ser percibido como otra forma de comunicación. Los espacios no solo se construyen, se viven; es más, incluso se escriben.

De esto da cuenta la diseñadora encargada de este proyecto, Camila Castro, quien antes de dedicarse al diseño de interiores estudió Comunicación Social y Periodismo, formación que le confiere una sensibilidad especial en cuanto a la necesaria correspondencia entre las partes y el todo: la estructura gramatical de una frase, por ejemplo, permite que la idea que se expresa —o que se pretende expresar— presente mayor o menor sentido; así mismo, la relación entre la escala y la figura de los objetos y el espacio que los contiene debe ser armoniosa para que se genere belleza.

Una de las razones por las que Castro se acercó al diseño de interiores es su intuición, que la motivó a desarrollar proyectos personales que, poco a poco, fueron llamando la atención de posibles clientes.

“Los dueños me conocían desde hace varios años. Se entusiasmaron con los resultados de mis primeros trabajos y decidieron comisionarme la última fase de construcción de su apartamento en Bogotá; es decir, la selección de acabados, mobiliario y decoración, incluyendo la curaduría de obras de arte. El producto de esta labor ha sido tan satisfactorio que mi ejercicio profesional dio un giro de 180 grados, y ahora me encuentro estudiando para continuar mi camino como diseñadora de interiores”, comenta.

Detalles del diseño del apartamento
En razón de que los propietarios disponen de una residencia en el exterior, esta constituye su segunda vivienda. Sin embargo, dicha condición no la convirtió en un lugar sin identidad; al contrario, su diseño busca ante todo la comodidad, la sensación de estar en casa, lo que requiere un sentimiento de afinidad con el espacio.

Para lograrlo, Castro se enfocó en adecuar cada estancia en función de los intereses y hábitos de sus residentes. Así, y partiendo del hecho de que a la hija de la pareja le apasiona leer, acondicionó un área dentro de su habitación lo suficientemente cómoda para permanecer durante largas horas embebida en la lectura.

De manera similar, por solicitud de los propietarios, en la sala se adaptó la carpintería arquitectónica con el fin de incorporar un bar a la biblioteca. Este mueble, además de complementar el uso de dicho espacio, crea una suerte de umbral entre el comedor y la sala, al tiempo que enmarca las visuales hacia el paisaje exterior.

La distribución se mantuvo prácticamente por completo, apenas se modificó la entrada a la lavandería, de modo que el proyecto se centró en la escogencia de los revestimientos, el diseño y la fabricación de los muebles, y la decoración.

En cuanto a los acabados, la diseñadora señala que priorizó el uso de materiales cálidos como la madera natural, pero en tonos oscuros, que contrastan con papeles de colgadura neutros y de trama homogénea. “El único papel que presenta motivos vistosos es el del baño social, elaborado por unas diseñadoras caleñas que se inspiraron en la naturaleza de las selvas colombianas”, agrega.

El mobiliario es una mezcla de referencias de diferentes marcas locales y extranjeras. Cada pieza, aunque se basa en un modelo específico, se modificó de acuerdo con las particularidades del espacio y los usuarios. “Ninguno de los muebles es idéntico a su prototipo, se fabricaron especialmente para este apartamento; por ejemplo, el sofá de la sala se diseñó a la medida, alineando los criterios funcionales y estéticos a los requerimientos del dueño”, explica.

La curaduría de arte se hizo de la mano con los propietarios: “Visitamos la galería Ocre y acompañé la compra de algunos objetos en Estados Unidos”. Todo esto permitió armonizar el mobiliario y la decoración, combinando distintas texturas y aplicando un amplio repertorio de colores, que abarca gris, café, verde, dorado y taupé, entre otros.

Hay un interés en Camila Castro por escribir la historia de esta familia por medio de los espacios que habitan. Esto es algo que pueden hacer las palabras, pero que los objetos comunican de otra manera. Quizás por eso, para ella, el diseño es otra manifestación del lenguaje.

Cinco puntos para destacar de este proyecto
1. La mezcla de distintas texturas —de materiales similares— fue una de las claves de la composición. Incorporaron mármoles y maderas de diferente origen, entre los que se destacan travertino, carrara, nogal y roble.
2. Hay marcas caleñas, barranquilleras y bogotanas, así como europeas y estadounidenses. La sinergia de referencias nacionales y extranjeras constituye un desafío, pero en este caso con un resultado positivo.
3. Las luces cálidas enriquecen la atmósfera y potencian la presencia de las obras de arte.
4. El proceso tardó un año completo, desde la entrega del inmueble en obra negra hasta la compra de enseres de cocina.
5. La experimentación ha sido una constante en todas las fases del diseño. Muestra de esto es la combinación de referencias visuales y materiales.