“Hubo un momento —silencioso, pero decisivo— en el que los hogares se convirtieron en el único lugar donde podíamos permanecer. Durante la pandemia, cuando el mundo se replegó, también cambió la manera en que habitamos los espacios. Fue allí donde nació Firenze: desde una necesidad real, casi íntima, de transformar las casas en refugios más cálidos, más humanos, más propios”, explican desde la compañía.
Reconocida en el país por sus alfombras y tapetes, la firma crea cada pieza, cada colección, luego de un análisis profundo de cómo viven las personas, cómo usan sus espacios y qué esperan sentir en estos.
A lo anterior se suma “un compromiso absoluto con la calidad, los tiempos y el cumplimiento, así como un servicio que se traduce en asesoría experta y cercana”.

Sus tapetes son tejidos en telares horizontales, hilo por hilo, y esto no solo es una decisión estética, sino una declaración que busca valorar el trabajo hecho a mano, apoyar el ecosistema artesanal colombiano y dignificar materiales que nacen de la tierra.
Fique, hilos de cobre, de metal plateado y bronce, lana de alpaca peruana y seda conforman “un universo de texturas que dialogan entre lo rústico y lo sofisticado”, aseguran.
Esta línea de corte más artesanal la complementan con alfombras importadas de Turquía, donde seleccionan cada pieza para que se ajuste al lenguaje del interiorismo latinoamericano.

Con sedes en Cali (Valle del Cauca) y Envigado (Antioquia), en Firenze están trabajando en la apertura de su próximo showroom en Bogotá, lugar en el que los visitantes podrán conocer de cerca el proceso de elaboración de sus tapetes en fibra natural e, incluso, participar activamente en su creación.
Nos encanta de la propuesta de Firenze
1. El uso del telar horizontal para crear sus piezas.
2. El tapete y la alfombra son elementos que, usados correctamente, enriquecen el diseño interior.
3. En Firenze elaboran los tapetes con técnicas artesanales tradicionales.
