Revista Axxis
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Hay proyectos que impresionan por sus dimensiones, otros por sus acabados. También están aquellos que logran emocionar, como es el caso de este penthouse, de vistas panorámicas sobre la ciudad. Más que una remodelación integral, se trata de una reflexión sobre cómo habitar el lujo desde la calma, la permanencia y la belleza esencial.

Esta obra, desarrollada por los arquitectos Juan Valencia y Otto Merz, y con el diseño interior por Carolina Gómez Blanco, parte de la idea de crear un refugio donde cada elemento dialogara con la arquitectura y con el paisaje urbano que lo rodea.

Desde el primer recorrido, la ciudad se convierte en protagonista. La vista de 360 grados no es una presencia constante que transforma la experiencia espacial, ya que, como si se tratara de una obra de arte en permanente movimiento, el horizonte cambia con las horas del día y redefine la atmósfera de cada ambiente.

Sin embargo, el valor del proyecto no reside únicamente en lo que se observa a través de las ventanas, sino en la manera en que los espacios fueron concebidos para sentirse. “Quisimos construir una experiencia sensorial. La intención fue crear un hogar que transmitiera serenidad, elegancia y calidez, donde la luz natural, las texturas y los materiales nobles envolvieran al usuario desde el primer instante”, explica la interiorista.

La vivienda se construye sobre una narrativa de serenidad y elegancia. “El lujo no se manifiesta en el exceso, sino en la armonía de las proporciones, en la riqueza de los acabados y en una atmósfera donde todo parece estar en el lugar exacto”, afirma Gómez.
Sobre el diseño del apartamento
Para el diseño de este penthouse, el uso de madera natural, piedra y textiles de alta calidad fue primordial para conformar una paleta táctil que aporta profundidad y carácter a los espacios.

Además, los tonos beige, arena, ocres y matices terracota refuerzan la sensación de calidez y sofisticación, creando un lenguaje visual atemporal que permite que la arquitectura respire con naturalidad.

“Más que una paleta cromática, se buscó crear un lenguaje material donde las texturas fueran protagonistas”, señala. Una visión que se traduce en interiores donde cada superficie invita al contacto.
Los ambientes
Uno de los espacios más significativos es la cocina. Concebida como el corazón de la vivienda, se convierte en un punto de encuentro que articula la vida cotidiana. Este ambiente incorpora características, equipamiento y funcionalidades de gran calidad que la hacen única.

Asimismo, la circulación interior también responde a una lógica de apertura y continuidad. La remodelación arquitectónica priorizó la amplitud visual y la conexión permanente con el exterior, integrando las áreas sociales para potenciar la luz natural y las vistas. Sobre esta base, el diseño interior consolidó una narrativa coherente mediante mobiliario personalizado, iluminación y piezas hechas específicamente para el lugar.

Ese nivel de personalización es, precisamente, uno de los aspectos que distinguen la propuesta, ya que gran parte del mobiliario fue diseñado y fabricado exclusivamente para este proyecto.

Igualmente, cada objeto fue desarrollado tras un estudio minucioso de proporciones, materiales y acabados, respondiendo con precisión a las necesidades espaciales y estéticas de la vivienda.

Detalles en el diseño del penthouse

Entre los elementos más memorables aparece una escalera en espiral que atraviesa el apartamento como una pieza de arte habitable. Iluminada por una claraboya superior, la estructura recibe una generosa entrada de luz cenital que enfatiza sus curvas y la convierte en uno de los hitos visuales más impactantes del proyecto.

La experiencia culmina en la cubierta, donde una terraza equipada con pérgola, cocina exterior, BBQ y horno para pizzas redefine la relación entre interior y exterior. “Este espacio fue concebido como una extensión natural del área social, invitando a disfrutar un estilo de vida sofisticado y relajado”, menciona Gómez.

Lo que hace único a este penthouse es la coherencia con la que cada decisión fue tomada. La arquitectura y el interiorismo se integran bajo el mismo propósito y la exclusividad se convierte en el hilo conductor de toda la experiencia.

Para finalizar, en este penthouse se logra algo excepcional, crear un vínculo emocional con quienes lo habitan. Un espacio que invita a disfrutar del paso del tiempo y a encontrar en cada rincón una razón para convertirlo en el lugar favorito de la casa.
