Ubicada en el barrio de Villeray, en Montreal, esta residencia unifamiliar fue diseñada para una pareja y sus hijos, quienes buscaban un hogar donde la calma y el equilibrio prevalecieran sobre la ostentación. El proyecto se inspira en el minimalismo japonés y los principios del feng shui, una doble influencia que se expresa mediante un lenguaje arquitectónico refinado, una cuidadosa consideración del movimiento natural de la luz, una circulación fluida y una conexión continua entre los espacios interiores y exteriores.

El desafío de este proyecto, que estuvo a cargo del estudio MU architecture, consistió en conciliar las diversas restricciones del terreno con las aspiraciones de los propietarios. La ubicación de la vivienda resultó especialmente compleja: delimitado por una calle al sur y por un callejón tanto al este como al norte, el terreno ofrecía pocas posibilidades de conservar la privacidad. A este desafío se sumaba el deseo de conservar el abeto blanco plantado en una de las esquinas de la propiedad. Este elemento paisajístico existente debía integrarse al proyecto en lugar de sacrificarse.

El proyecto responde a estas limitaciones mediante una composición de volúmenes opacos articulados que orientan la vivienda hacia su interior, al tiempo que incorporan aperturas y espacios intermedios cuidadosamente dimensionados. Esta estrategia volumétrica permite aprovechar la abundante luz natural procedente del sur sin exponer los espacios habitables a las miradas del exterior.

El muro de bloques de vidrio sigue el mismo principio. Como elemento definitorio de la fachada sur, capta y difunde la luz natural a lo largo del día, mientras transforma las vistas hacia el interior en una textura translúcida que preserva por completo la privacidad de los habitantes.

Intimidad cuidadosamente diseñada
El proyecto se desarrolla en distintos niveles, desde el garaje semienterrado hasta los volúmenes luminosos de los pisos superiores, reflejando el deseo de controlar con precisión las transiciones. Entre lo público y lo privado, entre el trabajo y el descanso: dos principios organizadores que se relacionan directamente con los preceptos del feng shui aplicados a lo largo del proyecto.

En la parte frontal, una rampa inclinada conduce directamente al garaje del sótano, una decisión que libera la planta baja de cualquier condicionamiento relacionado con los vehículos y permite destinarla por completo a los espacios habitables. Esto establece una jerarquía clara entre los espacios de servicio y los espacios principales, reforzando el compromiso del proyecto con el minimalismo.
El sótano, lejos de concebirse como un simple nivel técnico, funciona como una transición entre el mundo exterior y la intimidad del hogar. Desde el garaje, un amplio recibidor diseñado para dejar abrigos y zapatos da la bienvenida a la familia antes de conducir a la escalera principal, que conecta todos los pisos. Este mismo nivel alberga dos suites para invitados, que ofrecen a los visitantes total independencia, así como un espacio flexible al que se accede directamente desde la rampa de entrada. Su acceso independiente lo convierte en un lugar ideal para una oficina en casa, que responde a las necesidades profesionales flexibles de la pareja sin comprometer la privacidad del resto de la residencia.

Minimalismo y vida familiar
La planta baja constituye el corazón de la vida familiar y se organiza alrededor de un amplio espacio habitable abierto hacia el jardín. El corredor principal da acceso a las áreas comunes, compuestas por la cocina, una cocina auxiliar, el comedor y la sala de estar, esta última caracterizada por su doble altura. Una sala de juegos para los niños se integra a este ambiente familiar, mientras que un baño de cortesía completa el programa de este nivel. En el exterior, una veranda cubierta prolonga los espacios habitables hacia el jardín situado en un nivel inferior, creando una transición natural entre la casa y el paisaje.

En el piso superior se encuentran los espacios más privados de la residencia. Los dos dormitorios infantiles comparten un baño y cuentan con una zona de lavandería. La suite principal dispone de una terraza exterior privada construida sobre la veranda, que ofrece un espacio íntimo en conexión directa con el jardín. Una amplia oficina, abierta en un entrepiso sobre la sala de estar, aprovecha la doble altura y las vistas panorámicas hacia el jardín. Finalmente, una segunda escalera conduce a una sala de estar en la azotea, que se prolonga hacia una terraza concebida para disfrutar de la vida urbana y que ofrece un espacio exterior privilegiado y diferenciado en la parte más alta de la residencia.

En el interior, una paleta sobria de madera de nogal, porcelanato y latón cepillado estructura los espacios minimalistas, diseñados según una lógica de orden y fluidez, con recorridos claros y líneas depuradas. La cocina y el comedor, integrados en una amplia planta abierta, se articulan alrededor de una campana monolítica suspendida sobre la isla, iluminada por una hilera de lámparas colgantes de madera acanalada. Visible desde el comedor, el muro de bloques de vidrio filtra una luz suave y cambiante sobre el piso de roble a lo largo del día, creando una atmósfera tranquila y relajante que acompaña de manera natural el ritmo de una familia activa.

Un eje de luz
La parte posterior de la casa se abre ampliamente hacia un jardín de marcado carácter natural, dominado por gramíneas y plantas perennes, junto con una piscina de fondo oscuro que refleja el cielo como un espejo. Una cubierta vegetal se extiende sobre la terraza, equipada con una cocina exterior, creando una prolongación protegida de los espacios habitables. En consonancia con la filosofía asiática que inspira el proyecto, esta transición fluida entre el interior y el exterior fomenta una conexión constante con la naturaleza y el paso de las estaciones.

Al equilibrar el rigor constructivo con la sensibilidad atmosférica, esta residencia en Villeray explora cómo los materiales, las proporciones y la iluminación natural pueden dar forma a la experiencia de habitar. Cada espacio ha sido cuidadosamente concebido para promover una sensación de calma, conexión y continuidad. En última instancia, el proyecto establece un diálogo sereno entre la intimidad doméstica, la vida familiar y el paisaje urbano circundante, reuniendo estas distintas dimensiones en un entorno cohesivo y profundamente personal.
