Revista Axxis
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Hoy en día, Tulum es uno de los destinos turísticos de mayor crecimiento en México y, con esa presión, uno de los territorios más amenazados de la península de Yucatán. Construir allí no es un acto neutro.

Cuando V Taller —firma dirigida por Miguel Valverde y Daniel Villanueva— recibió el encargo de hacer un conjunto hotelero y residencial en el borde urbano de la ciudad, la primera decisión no fue formal sino ética: concentrar la densidad en altura para devolver suelo a la selva.

El resultado es Babel, un proyecto de 6.178 metros cuadrados construidos sobre un predio de 3.510 metros cuadrados, con una huella efectiva de apenas 2.155 metros cuadrados. Dos crujías curvas se disponen alrededor de un patio central; 59 unidades en tres niveles combinan programa hotelero y residencial para sostener actividad todo el año.

En el centro geométrico de esas dos curvas se eleva una torre cilíndrica que ordena el conjunto, articula recorridos y, desde su coronamiento, ofrece un mirador hacia la selva circundante.
El arco es el elemento estructurante del proyecto en todos sus niveles. En fachada, arcos de gran formato enmarcan las unidades y funcionan como dispositivos de sombra profunda que reducen la ganancia térmica, sin sacrificar la apertura visual hacia la vegetación.
Detalles sobre el diseño del hotel
En el interior, bóvedas de cañón cubren los espacios principales, regulan la temperatura por inercia térmica y construyen una atmósfera que no requiere exceso decorativo para tener carácter.

El arco no es aquí una cita historicista ni una caricatura repetida de la moda; es una lógica, una inteligencia arquitectónica que sintetiza aspectos estructurales, climáticos y estéticos en una sola geometría.
Los acabados prolongan esa apuesta climática. El revestimiento de los muros en chukum —estuco tradicional de cal de la península— cubre la totalidad de la volumetría con una pátina mineral que envejece con el clima sin deteriorarse, reduciendo el mantenimiento frente a acabados sintéticos convencionales.

En el interior, maderas tropicales como tzalam, machiche y parota en carpinterías y mobiliario, junto a textiles en lino y piezas de barro, anclan el proyecto a una tradición constructiva local, sin necesidad de recurrir a tendencias decorativas.

El patio no es un vacío residual. Una piscina circular en su centro atempera el microclima del conjunto; la vegetación en capas administra sombra, vistas y ventilación, y la torre, con pequeñas aberturas cenitales que filtran la luz, reinterpreta la espacialidad del baño turco.

Babel no propone un resort que minimiza su impacto, sino un modo de construir que devuelve al territorio más de lo que le toma.
