Los nuevos dueños de un penthouse en Palermo, Italia, quisieron rediseñarlo completamente para darle su propia vivienda a sus hijos. Así nació Casa Croci.

El escogido para llevar a cabo esta tarea fue el estudio didea, que convirtió un apartamento de lujo de 420 metros cuadrados en varias unidades independientes.
La idea era crear un proyecto que integrara las preferencia personales de cada uno de los nuevos inquilinos con el estilo particular de la ciudad. Fue por esto que el Monte Pellegrino y el Capo Zafferano, entre los distintos edificios y calles de esta ciudad italiana, fueron el punto central del diseño de estos nuevos apartamentos. La idea era distribuir el espacio de una manera distinta sin comprometer el acceso privilegiado que este inmueble tenía a la panorámica de la ciudad.

Por ejemplo, el diseño de uno de estos apartamentos estuvo inspirado en el estilo underground, a petición de uno de los hijos de los dueños. La referencia inmediata fueron los lofts neoyorquinos, pero la intención de didea no consistió en reproducirlos literalmente. Por el contrario, esa influencia industrial fue reinterpretada para mantener una relación directa con Palermo, su luz, sus colores y su energía urbana.

Una de las claves del diseño del apartamento fue que tuviese suficientes entradas de luz natural. «Esta vista, tan amplia y rara para la ciudad, fue el punto de partida del proyecto. Decidimos orientar esta casa hacia afuera y hacer que del panorama un elemento activo en el diseño de los espacios», afirmó el arquitecto Nicola Andò, CEO y director creativo de didea.

Adicionalmente, se tuvo en cuenta una funcionalidad modular que se adaptase a los diferentes usos de cada espacio. Esto se puede ver en el comedor, que puede ser utilizado como espacio social o puede separarse con una puerta de vidrio para convertirse en un estudio. En la sala, por otro lado, se conservó el concepto abierto y se conectó con una cocina de acero inoxidable (otro de los toques industriales del estilo underground).

Pensar desde el volumen
Uno de los aspectos particulares del diseño de estos apartamentos estuvo en su concepción desde el volumen, en lugar de pensarlo simplemente como una sucesión de cuartos. Esto quiere decir que los arquitectos tomaron el espacio y lo subdividieron en sólidos y vacíos: en los primeros se albergarían los servicios del apartamento y los espacios de almacenamiento, mientras que en los segundos estarían los espacios habitables.

Esto permitió un diseño que maximizaba el aprovechamiento del espacio y la armonía entre los espacios sin comprometer su independencia. Además, dejaba de pensar en los pasillos como simplemente espacios muertos o espacios de transición. Espacios para lavandería, para guardar los zapatos, un bar, un closet entre muchas cosas más se instalaron allí para convertirlos en parte activa de la experiencia de estar en casa.

La materialidad refuerza ese equilibrio entre lo industrial y lo doméstico. Una columna expuesta, la cocina metálica y los marcos negros de las ventanas conviven con madera de veta pronunciada, revestimientos de tonos cálidos y superficies de textura ligeramente irregular. Los cielorrasos retoman, mediante cortes diagonales, la inclinación preexistente de la cubierta y convierten una condición del edificio original en una regla compositiva para todo el apartamento.

Un diseño que perdure en el tiempo
Además de las consideraciones estilísticas, didea quiso pensar este apartamento como un lugar que pudiese superar la prueba del tiempo. «Para nosotros, la sostenibilidad significa arquitectura de calidad que desafía al tiempo. No busca seguir tendencias: nace de una idea capaz de perdurar. Ocurre cuando un espacio no necesita ser repensado porque haya pasado de moda, sino que sigue acompañando a las personas que lo habitan», afirmó Giuseppe De Lisi, arquitecto and CFO of didea.

Por eso, el apartamento incorpora revestimientos transpirables de cal hidráulica y un sistema hidrónico de baja temperatura para calefacción y refrigeración del suelo, lo que permite optimizar el uso de energía mientras que mantiene el espacio en la temperatura perfecta.

Así, la división de aquel penthouse familiar transformó una gran vivienda en nuevas formas de habitar, manteniendo como hilo conductor aquello que ningún muro podía reemplazar: la luz de Palermo y una vista abierta sobre la ciudad.
