En la ciudad francesa de Niza, entre el Mediterráneo y las colinas que rodean el valle del río Var, se levanta un gran edificio de color verde claro. Su fachada, compuesta principalmente de paneles verticales, parece cambiar con la luz del día. Se trata de Oasis, una residencia estudiantil diseñada por el Atelier Stéphane Fernandez, donde la arquitectura busca establecer una relación directa con el paisaje del lugar.

El proyecto, entregado en 2026, cuenta con 200 viviendas sociales para estudiantes y una superficie construida de 4.500 metros cuadrados. Arriba, se encuentran las habitaciones, mientras que los primeros pisos se destinaron principalmente para jardines, comercios y zonas comunes.
Además, la altura de este proyecto le permite una vista privilegiada al mar y las montañas, al igual que facilita la circulación del viento. Así, el aire se convierte en uno de los principales elementos que determinan la forma y el funcionamiento de la construcción.
Una fachada que respira
La fachada de este edificio está compuesta por láminas de vidrio opalescente reciclado que filtran la luz hacia el interior. Su diseño estuvo inspirado en los antiguos invernaderos agrícolas de la llanura del Var, bajo la idea de que así se podría establecer un vínculo entre el edificio y la memoria de su territorio.

Sin embargo, esta fachada no cumple únicamente una función estética. La orientación de estas láminas permite controlar la exposición solar, preservar la privacidad de las viviendas y favorecer la circulación natural del aire.
Las aperturas inclinadas generan diferencias de presión que contribuyen a ventilar los espacios interiores. Este sistema se complementa con corredores exteriores protegidos y viviendas con ventilación cruzada, concebidos para responder a las altas temperaturas de la región.

Además, la vegetación también desempeña un papel importante. Los jardines, conectados visual y espacialmente con el parque Méridia, proporcionan sombra y contribuyen a refrescar el ambiente mediante la evapotranspiración de las plantas.
Espacios para construir comunidad
Más allá de sus soluciones climáticas, esta residencia propone una reflexión sobre la vida estudiantil. Para sus arquitectos, los espacios de circulación no debían limitarse a conectar las habitaciones, sino convertirse en lugares que facilitaran los encuentros cotidianos.
Por eso, los corredores exteriores reciben iluminación y ventilación natural y se relacionan con diferentes áreas compartidas. El programa incluye espacios de coworking, salas de estudio, gimnasio, cafetería, lavandería y una cubierta ajardinada con huertas comunitarias.

En la planta baja también se incorporaron locales comerciales, espacios asociativos para reparar bicicletas y un jardín compartido. Estas instalaciones buscan integrar la residencia con su entorno urbano y promover una convivencia que combine autonomía y comunidad.
Materiales que cuentan la historia del lugar
La selección de materiales responde igualmente a las características geográficas de Niza. La residencia incorpora concreto de bajas emisiones de carbono con agregados locales, piedra serpentina de la región, madera de pino de los Alpes, vidrio y aluminio reciclados.
En la cubierta, una capa de sustrato que alcanza hasta 1,80 metros de profundidad permite desarrollar vegetación abundante y duradera. Por su parte, los pavimentos de concreto permeable favorecen la infiltración del agua.
La estructura fue concebida para permanecer, mientras que las divisiones interiores ligeras y desmontables permiten reorganizar los espacios y adaptar el edificio a futuros usos. Con Oasis, Stéphane Fernandez plantea un proyecto íntimamente relacionado con su entorno y que invita a crear comunidad.
