Revista Axxis
Getting your Trinity Audio player ready... |
Cuando pensamos en remodelar imaginamos cambios de materiales y de muebles, según las tendencias del diseño contemporáneo. Sin embargo, pocas veces somos conscientes de que los acabados importan tanto como el espacio, por lo que una intervención en la que se desconozca la espacialidad probablemente equivaldrá a una operación cosmética y no a una mejora significativa de las condiciones de vida de sus habitantes.

Pensando en ello, la arquitecta encargada de este proyecto, Susana Garavito (fundadora de Basalto Studio), identificó el potencial de la arquitectura original para aprovechar sus cualidades espaciales y dar paso a una residencia estudiantil de lujo, concebida como un espacio donde arquitectura, diseño interior y artesanía dialogan de manera permanente.

Así, Garavito mantuvo la doble altura del vestíbulo, pero adicionó una claraboya-vitral hecha con piezas de vidrio de colores. También incorporó nuevos elementos, entre los que se destacan una grilla de espejos que revisten la pared frente a la entrada y amplían la percepción espacial, y una serie de lámparas colgantes dispuestas en diversas direcciones. “No se trata de conservar por conservar, sino de reconocer aquello que tiene potencial, como las proporciones, ciertas relaciones espaciales y la posibilidad de conectar visualmente varios ambientes”, explica.

Al tratarse de un inmueble con varios años de antigüedad, era inevitable hacer cambios radicales en varios sentidos: “Trabajamos especialmente sobre las circulaciones, las aperturas, algunos cerramientos y la relación entre las áreas sociales”, agrega. Esto con el fin de conferirle una identidad a la vivienda, cercana a la cotidianidad de sus residentes, pero al mismo tiempo crear espacios adecuados para la actividad que acoge.

Lo anterior supone una diferenciación clara entre las diversas áreas de la vivienda, aspecto que obedece a una comprensión de la arquitecta sobre lo doméstico: la composición arquitectónica de esta casa consiste en una secuencia de espacios independientes, pero interconectados mediante distintas estrategias. El juego de niveles, que contribuye a esa distinción, permite introducir soluciones específicas en cada estancia de acuerdo con el uso, pero, sobre todo, en función de los usuarios.

“Decidimos darle a cada ambiente una personalidad única por medio del color, la materialidad, la iluminación y una cuidada selección de objetos”, señala. De este modo, nada escapa a la definición de orden, proporción, escala y ritmo, a pesar de que en una misma residencia conviven elementos sobrios, tradicionales, expresivos y alegres, sin renunciar al principio de unidad.
Detalles del diseño de la vivienda

Una de las premisas que guiaron el diseño fue el manejo de la iluminación. Entendida como un elemento más de la arquitectura, esta permitió no solo iluminar el interior, sino conectar espacial y visualmente las estancias de la casa. Para lograrlo, se hicieron operaciones específicas, como modificar la escalera para que fuera menos compacta y más abierta, lo que permite que la luz natural ingrese desde los pisos superiores.

Así mismo, se retiraron los dos grandes arcos que antes dividían la cocina de la zona de ropas para que la claraboya que iluminaba esta área —lavandería— sirviera a los demás espacios de ese sector de la vivienda.

La elección de los materiales responde a la intención de crear fuertes contrastes: la mezcla de piedra, madera, textiles, metales, vidrio, espejos y objetos coloridos genera una imagen ecléctica y, a la vez, acogedora.

“Queríamos transmitir una sensación de calidez, pero con una identidad muy marcada. Por eso, combinamos materiales naturales y en tonos neutros, con texturas de colores intensos o con patrones y dibujos.

Por ejemplo, hay revestimientos con elementos gráficos que cobran protagonismo en ciertos espacios —como el piso de uno de los baños, que fue enchapado siguiendo un diseño específico en el que una paleta de tres colores ordena una trama regular de piezas rectangulares y cuadradas—, mientras que la piedra, la madera o los espejos son el centro de atención en ambientes más calmos”, comenta. Muestra de ello son los murales hechos a mano por la artista Juanita Trujillo, que gracias a sus cualidades estéticas le confieren al proyecto un carácter artístico.

Una verdadera transformación de lo doméstico no depende solamente de remplazar unos acabados por otros, sino de construir una nueva experiencia espacial que tome como punto de partida las preexistencias.

Cinco puntos para destacar de este proyecto

1. Los contrastes de materiales y colores permiten diferenciar los ambientes, sin necesidad de construir muros divisorios.
2. Los arquitectos de Basalto Studio evitaron a toda costa que se repitieran los elementos característicos de un espacio en otro, sin menoscabo de la identidad conferida a la vivienda.
3. La cocina integra elementos arquitectónicos muy expresivos, como las aperturas y los arcos, al igual que una materialidad contundente.
4. Hay piezas que no solo cumplen una función, sino que constituyen el espacio; por eso se incorporaron muebles, carpinterías, espejos y lámparas, según sus condiciones materiales.
5. Uno de los mayores retos fue transformar una vivienda muy consolidada y, en un comienzo, bastante compartimentada y oscura.
