Revista Axxis
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Cuando el sol sale por detrás de las montañas del oriente de Medellín, se empieza a iluminar la terraza del restaurante del primer piso del Binn Hotel. Algunos comensales de La Makha se sientan en las mesas de afuera a recibir la mañana.

Unos paneles perforados sobre los ventanales filtran la luz para quienes prefieren un ambiente más silencioso y oscuro. Los acabados y el mobiliario se combinan con la amplia oferta gastronómica del desayuno buffet para dar una experiencia de lujo y tranquilidad. Así comienza el día en el Binn, que se posiciona cada vez más como un oasis en este sector de la ciudad.

Su ubicación contribuye bastante. Queda al oriente de El Poblado, en la intersección de dos avenidas importantes: la carrera 25 —transversal superior— y la calle 10. Gracias a esta localización, está cerca de centros culturales, comerciales, turísticos y gastronómicos, pero no en medio del ruido; además, queda cerca del aeropuerto de Rionegro.

El lobby recibe al visitante. Es un espacio que, por definición, representa la transición, la llegada, la comunicación entre afuera y adentro. Si bien es un lugar de paso, está pensado para que se pueda permanecer en él. Hay sofás, varias piezas de arte, libros, un balcón y la entrada al restaurante.

“Una nutrida selección de materiales resalta gracias a la iluminación y la creación de una atmósfera de bienestar visual”, dice Andrés Martínez, de estudio Into, quien se encargó del diseño del hotel, que comenzó a funcionar en 2016.

A la derecha de un llamativo counter redondo —que representa “el corazón de la operación”— está el acceso a los ascensores, donde empieza el recorrido en vertical. Un piso hacia abajo está el B Gym, un gimnasio muy bien equipado, con servicio las 24 horas, rodeado de ventanales que dan hacia jardines.

Los detalles del diseño de Binn Hotel
El hotel tiene 78 suites de lujo, situadas entre el lobby y el rooftop, que se dividen en cuatro clases de acomodación, todas con vistas hacia la ciudad y la montaña. Las habitaciones son de dimensiones amplias y un interiorismo sobrio. Madera, cristal y cuero se relacionan con la iluminación y el arte.

Cristian E. Ramírez, director de Mercadeo del hotel, explica que el concepto central de Binn Hotel es el lujo silencioso, la comodidad y la belleza, por lo que no requieren hacer ruido para hacerse sentir. “El foco está puesto en el diseño. Absolutamente todos los espacios son sofisticados y atemporales”, añade.

El recorrido vertical termina en las zonas húmedas: un jacuzzi con visuales hacia el occidente y un sauna. Ahí, unas escaleras conducen al rooftop, el lugar perfecto para finalizar el día. Con una vista panorámica de 360 grados, la iluminación se va volviendo más tenue progresivamente mientras el sol se va escondiendo.

Como remate, este nivel está dividido en dos espacios: hacia el occidente, el restaurante Etro, con un bar iluminado con rojo que se roba las miradas; hacia el oriente, la piscina panorámica, con paredes de cristal que diluyen los límites.

Para más información: www.binnhotel.com
