Encuentro de culturas: el oficio de la cerámica

El Gres del Pato y la Cruz es el resultado de la fusión de la tierra, las raíces locales santandereanas y el diseño. Para su creador, el bumangués Luis Carlos Reyes las piezas que elaboran a mano evidencian a través de procesos ancestrales el potencial de nuestra tierra y canaliza la esencia de sus rocas como forma de expresión. 0

Santander, Colombia es un territorio con un alto potencial de materiales para la producción cerámica, piezas que una vez listas y gracias al fuego se convierten en objetos domésticos de alta calidad. El Gres del Pato y la Cruz busca potencializar la utilización de minerales para la producción de cerámica esmaltada. Su objetivo consiste entonces en hablar el lenguaje de las rocas y expresar sus características, inspirándose para ello en los procesos de refinamiento y manejo de minerales de la milenaria técnica japonesa.

En una entrevista anterior para Diners, el diseñador industrial graduado del Pratt Institute de Nueva York, confesó que siempre le ha gustado la cerámica. Los jarrones chinos y holandeses que veía en casa de su mamá; el estilo británico de la loza inglesa que de adolescente vio en Inglaterra, y la belleza de lo simple de la tradición japonesa, que aprendió de la mano de un maestro oriental, lo marcaron, lentamente, sin darse cuenta, para luego volcarse de lleno en esta expresión artística.

“Esta historia no podría tomar forma sin el protagonismo del Maestro Hiroshige Kato, quien es mi mentor y excelente amigo, así como la duodécima generación a cargo de su compañía Kitagama Kasen”, agrega Reyes. “Su horno data de 1656, cuando el Maestro de cerámica Hikokuro, comenzó su taller con otras tres familias bajo la protección los Tokugawa, clase militar en el poder que impulsó la producción de piezas cerámicas para la ceremonia del té usadas en el castillo de Nagoya. De las tres familias sólo esta sigue trabajando la arcilla. Su familia cuenta con 12 generaciones de experiencia en el arte de la cerámica.” añade.

Tradición e inspiración japonesa se mezclan con la cultura y raíces en este taller de cerámica radicado en Bucaramanga en la región Andina colombiana. Su nombre proviene de cuatro elementos primarios para la producción de la cerámica, “el ave migratoria –el pato– simboliza mi experiencia fuera del país”, finaliza Luis Carlos Reyes.

//revistaaxxis.com.co

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