La transformación de una bodega a un sorprendente coworking sostenible en Medellín

Julio
27 - 2021
Crédito de la foto: FOTOGRAFÍA: LUIS BERNARDO CANO, CORTESÍA A5 ARQUITECTURA
Una bodega en desuso gana nueva vida a través de una arquitectura que emplea contenedores para concebir un espacio de coworking diverso y sostenible.

El estudio antioqueño A5 Arquitectura, dirigido por los arquitectos Camilo Ramírez y Tomás Vega, realizó el diseño arquitectónico y construcción de este proyecto –que tiene un interiorismo elaborado por la firma Reeal– en una zona dedicada a la industria ligera, en Medellín. El encargo consistía en revitalizar una bodega de 1.600 metros cuadrados para superar una condición normativa que limita su desarrollo durante los próximos años. Por esta razón, el cliente decidió implementar en el predio un uso temporal y alternativo, con el objetivo de lograr un aprovechamiento económico hasta que el mercado admita la construcción de una iniciativa inmobiliaria en el lote.

Se plantea así NOI, un coworking abierto al público, dotado de áreas de trabajo compartido y zonas comunes. Para lograr su viabilidad legal, los arquitectos lo diseñaron como una intervención al interior de la bodega, mediante la disposición de contenedores sueltos en el espacio que hacen las veces de mobiliario habitable. Esta estrategia facilita el futuro desmontaje sin demoliciones excesivas.

Un total de 18 contenedores, ensamblados en seis módulos que agrupan tres piezas cada uno, conforman los ambientes destinados al trabajo. Entre estos aparece una serie de estancias para el encuentro de los usuarios como cafetines, terrazas, salas de reuniones y un auditorio concebido como una gradería abierta. Patios y jardines a manera de sotobosque acompañan y amenizan las circulaciones y las áreas comunes. Reemplazaron la cubierta de la nave industrial debido a su mal estado. El nuevo techo es una estructura metálica ligera, que permitió incorporar tramos acristalados para el acceso de luz natural al interior e implementar un sistema motorizado de apertura sobre patios y jardines. Esto logra una atmósfera tropical contenida, que se vincula con el ambiente exterior de forma directa y se sitúa en un punto intermedio entre las tipologías de la fábrica y el invernadero. Por otro lado, sustituyeron la fachada existente hacia la calle por un calado de ladrillo para garantizar la ventilación y aportar una imagen homogénea y compacta a la expresión urbana del edificio.

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Una primera arquitectura –la bodega existente– contiene una segunda –hecha de contenedores–. La suma de estas dos resulta en una espacialidad diversa, con estancias claramente definidas, pero integradas de forma continua y fluida bajo un mismo techo. Es una colección de niveles y recorridos que se convierten en espacios intermedios, vinculados unos con otros. El proyecto gestiona sus recursos de manera inteligente y sostenible. El uso de contenedores tras cumplir su vida útil y la transformación de un espacio industrial abandonado en un lugar para el trabajo, conducen a una intervención arquitectónica en la que el reciclaje y la renovación permiten volver a emplear y habitar estos objetos y edificios subutilizados.

Gran parte del NOI la construyeron con técnicas metalmecánicas de ensamblaje y materiales secos, que generan una obra limpia en la que se reduce considerablemente la producción de residuos sólidos. Por otra parte, decidieron no tener celdas de parqueo para minimizar el impacto ambiental asociado con la movilidad. Estas se reemplazaron por parqueaderos de bicicletas y únicamente se definió un espacio de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Lo anterior representa una apuesta por la construcción de arquitecturas que promuevan formas limpias de transporte en nuestras ciudades, tan dependientes del automóvil.

NOI encuentra una oportunidad de desarrollo y negocio en una situación de incertidumbre inmobiliaria. Se concibe como una obra temporal pensada a manera de jardín, en la que cajas metálicas, escaleras y plataformas aéreas se mezclan con la vegetación y el color. Propone un paisaje lleno de luz para adaptarse a las nuevas formas de trabajo y economía compartida que dominan el panorama global y, al mismo tiempo, promueve una movilidad urbana sostenible. Su diseño asume la tarea de resolver un ámbito interior con arquitectura y no con decoración, y al hacerlo configura un escenario para la vida en comunidad en torno a las actividades laborales. ■

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