Revista Axxis
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Existe un momento en el que la prisa de la ciudad exige dar paso a la calma. Transitar de la sobrestimulación a la pausa no es un lujo, sino una condición biológica y emocional del ser humano. Necesitamos lugares que comprendan esa dualidad: la búsqueda de privacidad junto al deseo de encuentro; la exigencia del enfoque acompañada por el descanso visual de la vegetación. El bienestar integral surge de esa armonía sutil entre la energía del cuerpo, la claridad mental y la calidad de los vínculos que cultivamos.

¿Puede un hogar ayudarnos a recuperar el ritmo esencial de la vida? Sin duda. El lugar en el que habitamos participa diariamente en estos ritmos: puede facilitar el descanso, el movimiento, la concentración, el encuentro y el contacto con la naturaleza. Así lo piensan Guillermo Toro Acuña y Paula Trilleras Triana, fundadores de Elemento Constructora, compañía que reúne experiencia inmobiliaria, rigor técnico y comprensión humana para desarrollar proyectos conscientes, icónicos y atemporales.
“El bienestar comienza cuando el hogar reconoce nuestros ritmos: la necesidad de mover y recuperar el cuerpo, aquietar la mente, encontrarnos con otros y sentirnos cerca de la naturaleza. Vita 119 nació de esa comprensión, con la intención de crear una arquitectura que acompañe la vida cotidiana con belleza, conciencia, presencia y sentido”, explica Paula Trilleras Triana.
La arquitectura hace tangible esta visión al traducir el bienestar en decisiones de diseño, materialidad, luz, naturaleza y relación con la ciudad. En Vita 119, los arquitectos Francisco Ospina y Camilo Restrepo, en un diálogo profundo con Elemento Constructora, interpretaron las necesidades físicas, psicológicas, sociales, existenciales y ambientales del ser humano en una propuesta residencial serena, contemporánea y atemporal.

Una respuesta concreta a esta necesidad humana es Vita 119, proyecto que se erige como un sistema de bienestar en el norte de Bogotá, reconociendo su intensidad desde una mirada serena y constructiva. En este club residencial, las zonas comunes demuestran cómo el bienestar se traduce en arquitectura.
El bienestar como arquitectura
“En Vita 119, cada decisión busca sostenerse técnica y funcionalmente en el tiempo. Integramos estrategias de eficiencia en agua, energía y materiales, junto a una arquitectura durable y atemporal. Para nosotros, la sostenibilidad se expresa en desempeño verificable y en un proyecto capaz de conservar su valor y vigencia con los años”, apunta Guillermo Toro Acuña.

Vita 119 se define como un wellness club residencial boutique de 29 apartamentos, con tipologías entre 54,2 y 156,5 metros cuadrados construidos. Su concepción de bienestar empieza con ubicación estratégica: Santa Bárbara, frente a la Fundación Santa Fe, en la calle 119 con carrera 9A. Esta localización le permite al proyecto dialogar con Usaquén y su centro histórico, así como con su oferta cultural, gastronómica, comercial y patrimonial. Además, se conecta con el resto de la ciudad a través del acceso a vías importantes.

La arquitectura de Vita 119
Su propuesta de bienestar se desarrolla en tres niveles que acompañan necesidades humanas complementarias. El primero lo describen como “llegar, transitar y pertenecer”. El lobby representa, precisamente, la transición entre esta zona privilegiada de la ciudad y la intimidad del hogar. En su interior, el bienestar se recorre en distintos ritmos.
El cuarto piso reúne movimiento, restauración y claridad a través del gimnasio, el sauna infrarrojo, el cold plunge, la sala de masajes, la caja de meditación y una zona de lectura y coworking integrada a la naturaleza. En el piso 12, el bienestar se abre al encuentro: el skylounge, el chef’s table, el fireplace, el salón infantil, el pet wash, el Árbol Vita y la huerta comunitaria propician la celebración, la conexión y la vida en comunidad.

Esta manera de habitar comienza antes de la entrega. Casa Alma, centro de experiencia de Elemento y sala de negocios de Vita 119, reúne a los futuros residentes alrededor de experiencias de bienestar y crecimiento personal. Allí se celebran decisiones significativas, se construye confianza y empieza a formarse la comunidad.
“Para nosotros, los clientes no son una cifra más; son seres que cumplen un hito de vida, por eso, su decisión de compra se acompaña con presencia, cuidado y cercanía”, explican desde Elemento.

Vita 119 expresa la forma en que Elemento concibe sus proyectos: “Se piensan hacia adentro, desde las necesidades de quienes los habitan, y hacia afuera, en diálogo con el barrio, la infraestructura, el paisaje y la ciudad. Tierra, agua, fuego, aire y amor articulan esta visión mediante decisiones que favorecen el arraigo, la recuperación, la energía, la claridad, el cuidado y la comunidad, dentro de una arquitectura de lujo silencioso, elegante y atemporal”.

Más información: www.elementoconstructora.com.co
