Revista Axxis
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Sus propietarios llevaban varios años viviendo allí, pero cuando su hija entró en la adolescencia, sintieron que su habitación ya no respondía a sus nuevas necesidades. Requería un mejor escritorio, más espacio de almacenamiento y, sobre todo, un lugar que pudiera sentir verdaderamente propio. “El cliente nos llama y nos dice: ‘Necesito organizar el cuarto de mi hija’. Y todo arranca simplemente por eso”, recuerda María Emilia Gutiérrez, fundadora de Quadratto A+D.

Inevitablemente, el revisar una habitación terminó por hacer visibles otros problemas —como pasa en la mayoría de los casos—. El apartamento, de aproximadamente 155 metros cuadrados y construido hacía más de dos décadas, tenía una cocina pequeña y oscura, un enorme hall de entrada —difícil de utilizar— y un estar de alcobas que permanecía en una condición ambigua entre la zona social y el área privada.
A eso se sumaron algunas instalaciones que necesitaban actualizarse. Lo que inicialmente parecía una intervención específica comenzó, entonces, a crecer hasta convertirse en la remodelación completa de la vivienda.

La planta original tenía una condición particularmente difícil de resolver. Mientras las fachadas permitían disfrutar del sol de la mañana en las habitaciones y el de la tarde en las áreas sociales, el corazón del apartamento permanecía oscuro. Un gran vestíbulo ocupaba buena parte de esta zona central y terminaba convertido en un espacio residual más que en un verdadero sitio de llegada. Además, el baño social aparecía directamente frente a la entrada, y el estar familiar, ubicado detrás, recibía poca luz natural.

La respuesta no surgió completamente sobre el papel. El proyecto original era más ortogonal, pero comenzó a transformarse una vez iniciada la demolición. “Cuando empezamos a tumbar, dije: ‘Lo que tenemos que crear es un punto de fuga, un centro visual’”, explica Gutiérrez.
El diseño del apartamento
De esa intuición apareció el elemento que terminaría organizando todo el inmueble: un volumen de esquinas redondeadas, revestido de madera, situado en el centro. “Hicimos ese corazón para el apartamento, que se vuelve esa ameba, ese gran elemento en madera, y todo empieza a girar alrededor de él”.

Más que ocupar el centro, el nuevo volumen lo libera. En su interiorse incorporaron el baño social, el de servicio y diferentes elementos de apoyo, mientras su geometría conduce naturalmente los recorridos y permite que cocina, sala, comedor, estudio y estar familiar se relacionen a su alrededor. Su forma evita la sensación de corredor que habría producido una división recta y abre perspectivas diagonales que generan que la luz proveniente de las fachadas penetre más profundamente en la planta.

También permitió resolver algo que para los propietarios era fundamental: poder independizar distintas actividades sin fragmentar permanentemente el apartamento. Grandes puertas correderas de vidrio desaparecen dentro de un bolsillo existente entre los muros, separando o integrando el estudio y el estar cuando es necesario. La mayor parte del tiempo están ocultas, manteniendo las visuales continuas. Cuando la familia recibe visitas o necesita trabajar simultáneamente desde casa, aparecen para generar recintos independientes.

Otras oportunidades se fueron revelando con el transcurso de la obra. Al intervenir la antigua chimenea, descubrieron cerca de ochenta centímetros detrás de un doble muro que no contenía instalaciones. Ese espacio permitió construir una biblioteca e integrar la nueva chimenea, sin restarle área a la sala.

Algo similar ocurrió en la cocina. Un ducto eléctrico principal del edificio, imposible de trasladar, obligó a extender la geometría del volumen de madera curva hasta formar un pórtico. Lo que inicialmente parecía un obstáculo terminó ocultando la nevera, los electrodomésticos y un pequeño ambiente dedicado al café, dejando hacia la zona social una cocina mucho más limpia.

Esa capacidad de adaptarse y responder a lo existente atraviesa todo el proyecto. Incluso la iluminación tuvo que replantearse cuando descubrieron que sobre el cielorraso pasaban las instalaciones hidráulicas del apartamento superior. En lugar de reducir una altura libre que apenas alcanzaba los 2,40 metros, optaron por luminarias sobrepuestas, utilizando la luz principalmente para bañar superficies y enfatizar la presencia del volumen central.

La materialidad escogida refuerza esa intención de dar sencillez y claridad. Los propietarios querían una arquitectura tranquila, sin grandes contrastes, que además sirviera como fondo para una colección de arte llena de color.

El piso claro y las superficies neutras se complementan con una madera de palo de rosa utilizada en buena parte de la carpintería. Su veta y su tonalidad café permitieron introducir calidez, sin llevar el espacio hacia tonos rojizos o demasiado amarillos. El metal oscuro aparece apenas en elementos específicos, como las puertas correderas y la chimenea, y construye pequeños acentos dentro de una paleta deliberadamente contenida.
El arte, el piano y algunos objetos acumulados durante años terminan ocupando, entonces, el primer plano. Incluso la geometría del nuevo corazón de madera responde a ellos: una de sus diagonales abre el piano hacia la sala y evita que quede relegado dentro de un corredor. La arquitectura no busca competir con la vida que ya existía en el apartamento, sino construir un escenario más preciso para ella.

Quizás por eso resulta difícil imaginar que todo comenzara con la reorganización de una sola habitación. La remodelación terminó solucionando instalaciones, recuperando metros perdidos, transformando la cocina, creando una oficina y redefiniendo por completo las relaciones entre las áreas sociales y privadas.
Pero su principal operación puede resumirse en una decisión aparentemente sencilla: ocupar estratégicamente el centro para liberar todo lo que ocurre a su alrededor. Un solo elemento convierte así una planta fragmentada y oscura en una secuencia continua de espacios, recorridos y visuales alrededor de un nuevo corazón.
Cinco puntos para resaltar del proyecto
1. La remodelación comenzó con una necesidad específica en la habitación de la hija y terminó transformando por completo la manera de habitar el apartamento.
2. El volumen central, revestido de madera, concentra servicios, organiza los recorridos y articula los espacios sociales y privados a su alrededor.
3. Las diagonales, las visuales largas y la posibilidad de integrar distintos ambientes permiten llevar luz hacia el centro de una planta originalmente oscura y fragmentada.
4. Muros dobles, ductos e instalaciones existentes obligaron a adaptar el proyecto durante la obra y dieron origen a soluciones como la biblioteca, el pórtico de la cocina y la iluminación sobrepuesta.
5. La paleta neutra, la madera y los pocos acentos metálicos construyen un fondo tranquilo para el arte, el piano y los objetos que forman parte de la historia de la familia.
