Revista Axxis
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Ubicados en Latinoamérica, estos proyectos revelan una arquitectura que tiene en cuenta el paisaje, interpreta el clima y dialoga con la comunidad para proponer nuevas formas de habitar.
1. Una casa circular en México
La Casa 720 Grados es como un dispositivo geométrico y óptico que duplica el recorrido de 360 grados de la visión normal. El diseño se origina en un patio central y en la interacción entre el mundo interior y el exterior.

Concebida como un reloj solar que registra el paso del tiempo, esta casa aislada es muchas casas en una: durante el día enmarca una montaña y un volcán, abriéndose a las diversas vistas a lo largo del perímetro exterior del círculo; por la noche, gira hacia el interior alrededor de un patio circular.

El proyecto, por la arquitecta Fernanda Canales, consta de tres volúmenes diferentes: la casa principal circular, un estudio/habitación independiente para invitados y un volumen rectangular con patio que alberga dormitorios adicionales, espacio de almacenamiento y servicios.

La casa se desarrolla en dos niveles: uno en la planta baja y otro como terraza abierta en la azotea. Su planta circular alberga dormitorios rectangulares, baños, armarios y una cocina.
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2. El vacío de esta casa en Argentina es protagonista
En una esquina discreta de Villa Urquiza, en Buenos Aires, emerge esta casa, realizada por la firma OADD arquitectos, que se presenta como un volumen contenido que entiende la ciudad como un campo de relaciones posibles.

La vivienda decide retirarse estratégicamente para construir vacío. Este gesto es, en realidad, la decisión más importante de su diseño. En esta obra, muros de ladrillo y concreto se perforan generando oquedades que permiten el ingreso de luz natural y la ventilación cruzada.

En la planta baja, la vivienda se abre a la calle con un quincho concebido para el encuentro social. Este espacio, acompañado por una cava de vinos, introduce una dimensión lúdica y sofisticada al programa. Un taller/estudio y el acceso principal completan este nivel, todos vinculados directamente con el patio.

El primer piso concentra la vida cotidiana: un gran estar se expande hacia una terraza que mira a la esquina, capturando visuales largas y potenciando la amplitud interior. Aquí, la casa se vuelve más abierta, más social.

En el segundo nivel, los dormitorios recuperan la introspección. Son espacios protegidos, que encuentran en el patio su única apertura, reforzando la sensación de refugio.
Finalmente, la cubierta se transforma en un paisaje: terraza verde, piscina y áreas técnicas conviven en un plano donde la naturaleza toma protagonismo.
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3. Una llamativa cabaña en Chile
En esta obra, diseñada por los chilenos Gonzalo Rufin Arquitectos + Felipe Toro, se recogen los valores del refugio y de la cabaña para reinterpretar su arquitectura.

Construida en la localidad costera de Matanzas (Chile), esta cabaña distribuye sus 80 metros cuadrados en tres niveles. La planta inferior alberga la zona social, una barra de cocina y un baño; además, en sus extremos aparecen dos terrazas abiertas al entorno. El segundo piso lo destinaron a la habitación principal y a una segunda alcoba más pequeña, mientras el altillo —en el tercero— tiene un último cuarto para invitados.

La geometría triangular de la sección determina la espacialidad del proyecto y define su sistema estructural a partir de la repetición lineal del mismo módulo. Por otro lado, la reducción del área a medida que se asciende controla los tamaños de cada estancia en cada nivel, de tal manera que la sala ocupe el espacio más grande.

Así, este refugio aparece como un objeto suelto en medio del paisaje montañoso y boscoso de la región, con una volumetría equilibrada y fachadas que alternan la transparencia con la opacidad para establecer un diálogo con el lugar.
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4. Un apartamento en Brasil que conecta espacios
Ubicado en São Paulo, Brasil, la característica de la intervención del Apartamento Volta, a cargo de la firma Conrado Ceravolo Arquitectos, es transformar un espacio genérico en una vivienda que refleja la vida cotidiana y los planes futuros de sus residentes.

El proyecto se construye a partir de tres conceptos clave: fluidez, funcionalidad e identidad. Bajo esta premisa, el equipo replanteó la distribución original para favorecer una experiencia más integrada del espacio.

Uno de los gestos más relevantes del proyecto es la creación de un home office central y flexible, pensado como un espacio adaptable que responde a las dinámicas contemporáneas del trabajo desde casa.
La propuesta apuesta por una espacialidad abierta, donde las áreas sociales dialogan entre sí y las transiciones se vuelven naturales. Cada intervención busca acompañar el ritmo cambiante de la vida doméstica ofreciendo escenarios que evolucionan junto a sus habitantes.

La selección de materiales refuerza esta idea de continuidad y calidez. La madera de freijó y el cimento queimado aportan una base natural y serena que recorre el apartamento, mientras que la carpintería en tonos gris claro y los matices suaves introducen luminosidad y equilibrio visual.
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