Revista Axxis
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Ubicado en el hotel Kimpton Los Monteros Marbella, Azul Lounge Bar toma como punto de partida la arquitectura de los años setenta del edificio para crear un interior mediterráneo contemporáneo. Su nombre vino del bar original, manteniendo así un vínculo con la historia del lugar.

El proyecto se inspira en el lugar particular que ocupa Marbella en el imaginario turístico: un destino internacional asociado con el glamour de las décadas de 1960 y 1970. El Equipo Creativo, el estudio encargado de este proyecto, trasladó esa esencia a un interior contemporáneo. Los colores intensos de Andalucía, su abundante luz, su calidez y sus tradiciones artesanales definen la atmósfera. Así la experiencia fluye entre vistas cambiantes y diferentes grados de intimidad.
La barra como eje arquitectónico
En el centro, una barra de cerámica de 360 grados se convierte en el elemento articulador del espacio abierto. Su forma curva guía la circulación entre el interior y la terraza, funciona como punto de referencia desde distintas posiciones del salón y establece una continuidad entre ambos ambientes.

Las aberturas redondeadas, los bordes curvos y las transiciones suaves prolongan esta geometría por todo el interior. Las aberturas enmarcan vistas parciales y revelan gradualmente los murales, aportando profundidad al recorrido entre las diferentes áreas.

Color azul, arte y luz mediterránea
En Azul Bar, los murales forman parte inseparable de la arquitectura. Estas piezas pintadas a mano incorporan el azul de la barra al resto del espacio, evocando sutilmente tanto el nombre del establecimiento como el cercano mar Mediterráneo. Sus formas fluidas y abstractas se inspiran en las figuras femeninas de Picasso, que también exploró la relación entre pintura y arquitectura a través de murales monumentales durante las décadas de 1950 y principios de 1960.
Vistos desde los arcos que dividen el espacio, los murales aparecen de manera fragmentada y van cambiando a medida que se mueven los visitantes. Conectan las distintas áreas y, al mismo tiempo, permiten que cada punto de vista revele algo nuevo.

La intensidad del azul se equilibra con superficies cerámicas claras, maderas cálidas, detalles en latón, tonos ocres, terracotas y colores naturales. Esta paleta de materiales y texturas se inspira en la calidez y las tradiciones artesanales de Andalucía, sin recurrir a referencias literales. Además, las celosías de madera filtran la luz natural y proyectan patrones de luces y sombras sobre el espacio, suavizando el límite entre el interior y la terraza.

Un interior de múltiples niveles
Los cambios de nivel marcan el ritmo del espacio. Las plataformas elevadas, las zonas de asientos más bajos y los pequeños rincones ofrecen diferentes perspectivas y maneras de disfrutar del lugar. El mobiliario y la iluminación diferencian cada ambiente, al tiempo que mantienen una conexión visual entre ellos.

Los bancos tapizados, los asientos tipo lounge y los pequeños espacios recogidos ofrecen tanto lugares vivaces como rincones más resguardados. Cada pieza de mobiliario ha sido seleccionada cuidadosamente por su color, textura y forma. Las siluetas redondeadas y una estudiada selección cromática incorporan una sutil referencia a los años setenta desde una perspectiva contemporánea.
En Azul Bar, la experiencia se construye a partir de transiciones graduales: del interior a la terraza, de las áreas más sociales a los rincones íntimos y de la luz del día al ambiente nocturno. El arte, el color, los materiales y la circulación dan forma a un espacio que evoca el carácter andaluz y la imagen de Marbella como un destino turístico glamuroso durante las décadas de 1960 y 1970.
