Revista Axxis
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Durante los últimos años, el diseño de interiores se ha comenzado a alejar de la rigidez de las líneas rectas para encontrar nuevas formas de expresión. Las curvas, los volúmenes envolventes y las siluetas orgánicas han tomado protagonismo en espacios contemporáneos que buscan transmitir mayor calma, cercanía y bienestar. “Una curva es una línea continua que cambia constantemente de dirección, sin formar ángulos. Es movimiento. No se detiene ni impone un camino: fluye, conecta y acompaña”, explica Jessica Naimark, directora creativa de Jamar.

Desde esta mirada nace Curve, la nueva colección de la marca colombiana, una propuesta que parte de un concepto central: la belleza en lo que fluye. Una exploración de las ondas sinuosas que bailan, de aquello que envuelve y de las líneas continuas que transforman la percepción de los espacios. “Para nosotros, las curvas dejaron de ser solamente un recurso visual; se convierten en una manera de generar cercanía, de crear espacios más humanos y de acompañar nuevas formas de vivir el hogar”, afirma Naimark.
Curve está compuesta por siete ambientes de sala, comedor y alcoba, desarrollados con tres interpretaciones de la curva: Envolvente, Sinuosa y Armónico. En el primero, la curva aparece como una invitación al refugio. Sus volúmenes amplios, formas acogedoras y composiciones modulares generan espacios que rodean y cobijan, pensados para reunirse, descansar y disfrutar.
Por otro lado, Curve Sinuosa explora el movimiento de las líneas continuas. Es una expresión más editorial, en la que las siluetas fluidas y los textiles adquieren protagonismo para construir ambientes con mayor profundidad visual.

Finalmente, Curve Armónico parte de la idea de equilibrio: piezas donde cada elemento convive con el otro y donde la estética y la funcionalidad encuentran un punto común.
Es una propuesta en la que las composiciones ligeras, los diseños flotantes y los complementos permiten crear espacios serenos, donde todo parece encontrar naturalmente su lugar.
En Jamar la textura es una experiencia sensorial
Los materiales tienen un papel esencial en Curve. La colección incorpora textiles como bouclé, chenille y velvet, superficies que aportan profundidad, suavidad y una experiencia táctil. “Estos permiten que el diseño trascienda lo visual. Queríamos componer espacios que no solo se vieran bien, sino que también se pudieran sentir. Las texturas generan cercanía y hacen que cada ambiente tenga una identidad propia”, señala Naimark.
La madera 100 % roble acompaña la colección desde los detalles, aportando calidez, contraste y naturalidad. Aunque no es la protagonista visual, dialoga con las formas curvas y los textiles, reforzando la sensación de equilibrio entre lo orgánico y lo contemporáneo.

Por su parte, los colores de Curve siguen el mismo lenguaje de fluidez de la colección. Los tonos tierra, beige, arena y neutros cálidos construyen una base serena; el verde suave conecta con lo natural y la madera, mientras que el rojo aparece como un gesto inesperado que rompe sutilmente la calma.
“Hoy, las personas buscan espacios que no solo respondan a una función, sino que les permitan sentirse bien. Curve nace desde esa necesidad: crear ambientes más suaves, más armónicos y más conectados con las emociones”, concluye Naimark.
