La guarida de un hombre ecléctico en el norte de Bogotá

Pensado para un hombre soltero, este apartamento en el norte de Bogotá se presenta como un lugar donde todos los ambientes se relacionan por medio de materiales honestos y un interiorismo que reinterpreta clásicos.

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“Acá todo gira en torno a lo ecléctico, con algunos toques industriales”. Así describe Camilo Cruz, diseñador ibaguereño de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el trabajo realizado por el estudio Cruz de La Pava –que fundó junto con el arquitecto caleño Felipe de La Pava– en este apartamento ubicado al norte de Bogotá. Piezas de anticuario restauradas, iluminación montada en rieles, baldosas hidráulicas, íconos del diseño, acentos de color y mucho microcemento conforman el interiorismo.

La guarida de un hombre ecléctico en el norte de bogotá
Foto: ©Mónica Barreneche.

Hoy, este espacio, de 62 metros cuadrados, presenta una propuesta totalmente abierta, donde todas las áreas se relacionan –menos la habitación– y donde la cocina es el centro. “Para mí, ese ambiente resulta fundamental en todo diseño, ahí fluyen las dinámicas. En las noches te tomas una cerveza con los amigos, en la mañana desayunas. Cuando llegan visitas se usa la sala, pero casi siempre terminas en la barra”.

Para que la cocina tuviera protagonismo y fuera el referente de este interiorismo remodelaron todo el apartamento. Como primera medida abrieron por completo este ambiente –que no tenía una barra, pues albergaba el comedor– y derribaron la habitación auxiliar para crear lo que ahora es la sala; el piso laminado de madera lo reemplazaron por microcemento argentino, y tanto las columnas como el muro de la alcoba fueron engrosados para darles carácter y textura. Gracias a todos estos cambios se percibe como un lugar amplio y contemporáneo.

La guarida de un hombre ecléctico en el norte de bogotá
Foto: ©Mónica Barreneche.

Indiscutiblemente, la cocina es el eje articulador. Sus muros presentan un mosaico realizado con baldosas hidráulicas de la compañía Santa Helena, donde rigen los grises y los ocres. Esta gama se respeta en todo el espacio, con las alacenas superiores en tonos negros y las inferiores de flor morado natural –incluso, dejaron secar el bonsái para que se ajustara a la propuesta–. Su generosa barra se convierte en un objeto funcional por medio de las bancas Continua –realizadas por Cruz de La Pava– y la iluminación es focal, montada sobre rieles que en un punto resaltan un nicho, en otro los juegos geométricos del muro.

En cuanto a la zona social, la propuesta es un ambiente abierto donde los rieles en el techo para los spots de luz demarcan la sala. “Todos alumbran hacia puntos focales, son espacios con objetos protagonistas en cada lugar”. En la sala destacan el acuario, la escultura del artista ecuatoriano Luis Fernando Potosí, la mesa de centro, el sofá y el tapete. Aparte de estos elementos, piezas como la poltrona, encontrada por el diseñador en un anticuario y renovada por su firma, generan un ambiente cálido y acogedor, donde la amplia mesa de centro demuestra que los objetos allí presentes son tanto funcionales como escultóricos –muchos quizá más cercanos al arte.

La guarida de un hombre ecléctico en el norte de bogotá
Foto: ©Mónica Barreneche.

“Donde ahora está el comedor había un sofá cama, con un televisor al frente, como un ambiente de sala auxiliar. No tenía comedor, todas las reuniones se hacían en torno a la barra, y con el tiempo vimos que era necesario”, explica Cruz. Así surgió esta zona, utilizada, además, como estudio. La pared del fondo, con una malla, permite colgar diversos elementos. En este espacio, la antigua nevera azul, restaurada, guarda un secreto: es en realidad un bar. Dentro de ella están los elementos necesarios, desde copas y mezcladores hasta botellas. Al fondo, junto al cuadro de los músicos de salsa Héctor Lavoe y Willie Colón –compuesto por una fotografía que los diseñadores cortaron en diagonales– está el área de ropas –antes, un baño.

Cruz de la pava
Foto: ©Mónica Barreneche.

En la alcoba –un espacio cálido–, el piso de las áreas públicas se reemplazó por caoba y los toques industriales de los rieles de la puerta corredera del baño contrastan con la madera. En el baño, la transparencia de las divisiones de vidrio se mezcla con el piso de microcemento color chocolate, que sube por la pared del fondo para crear, incluso, el mesón del lavamanos. Diversos elementos deportivos –como la barra o las bandas de TRX– demuestran el gusto del propietario por ejercitarse.

El diseñador Camilo Cruz logró ver el potencial de este apartamento, aunque era un espacio compartimentado, donde algunos muros quizá sobraban y no fluía una relación dinámica entre las áreas. Tras la remodelación, es un hogar que invita a compartir con amigos, donde todo está dispuesto para ser utilizado sin restricciones. Incluso, piensa derribar la pared de la habitación para crear una mampara de vidrio, con el fin de dejar claro que las interacciones entre los diversos ambientes y entre las personas son lo más importante.

La guarida de un hombre ecléctico en el norte de bogotá
Foto: ©Mónica Barreneche.

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